29/6/08

Marcos Canteli. La poesía es, antes que nada, acto de escucha (I)



El joven poeta español Marcos Canteli (Asturias, 1974) le da los toques finales a lo que será su cuarto libro (provisionalmente, lleva el título catálogo de incesantes). Una colección que, por lo pronto, reúne medio centenar de poemas. Una poesía sugestiva, enfocada en el vigor de la imagen, renuente a lo literal y a la vez intuitiva.
Canteli tiene ya una producción admirable. Tres libros publicados, además de haber traducido a Robert Creely + los haikús de Jack Kerouac y llevar la muy recomendable revista digital 7 de 7.
Quise, antes de colgar algunos de los poemas que conforman su catálogo de incesantes, incluir una entrevista que hicimos por email. Entre sus respuestas encuentro una frase que se queda dando vueltas en mi cabeza: la poesía es, antes que nada, acto de escucha.

-¿Qué rasgos desearías que, al menos idealmente, el lector llegase a disfrutar en tus poemas?

Idealmente: ni idea. Con que disfrutara...
Lo que me gusta percibir, cuando hago de lector de lo mío (¿?), es un flujo de inestabilidades (hablo de estos poemas de catálogo de incesantes) hacia la apertura, hacia lo inesperado, texturas y coloraciones que van cobrando intensidad emocional, la indeterminación de un deseo por otra parte muy determinado: decir, un decir que toque algo.

-Tu poesía ha sido traducida a varios idiomas (alemán, árabe, inglés). Si nos limitaramos sólo a las versiones al inglés, ¿qué crees que pierde -o gana- tu poesia al ser vertida a otra lengua?

Tal vez de manera más inmediata pueda perder esas texturas y coloraciones de las que hablaba antes, que a veces conectan muy diferentes estratos de lengua. Pero tambiéncabe ganar otras, dependiendo de la audacia y la temperatura poética del traductor, que, en el caso de Forrest Gander (que ha traducido recientemente algunos de estos poemas), no es afortunadamente poca.

- Nombra a cuatro de los poetas contemporaneos que te gusten y di por que te interesan sus poéticas?

José-Miguel Ullán: el maestro del oído, el gran camaleón; aunque lo dice mejor un verso suyo "Voz tatuada de nada más que voz", porque la poesía es, antes que nada, acto de escucha. José Kózer: la llamada (o el llamado) del lenguaje, generador de mundos tan varios como sus espesores lingüísticos. Olvido García Valdés: cuerpo de alma torturado, intimidad de la mirada, emoción que se dice y (ahí, al ir suspendiéndose) nos dice. Eduardo Milán: el pájaro asociativo que habla de la inteligencia poética; cuando Tzara escribió aquello de "El pensamiento se hace en la boca" acababa de leer un poema de Milán.

-¿Qué afinidades crees que existan entre la poesía y las artes visuales contemporáneas, si es que efectivamente pudiese hablarse de afinidades entre una y otra formas de creación?

Pienso que, en general, y aún más concretamente en el caso de España, la poesía tiene mucho que aprender de las artes plásticas. Sobre todo la investigación de terrenos de libertad, irrenunciables a estas alturas, ya conquistados pero siempre por explorar: la subversión de cierta exclavitud figurativa, el entrecomillado de la emoción, las posibilidades de lo serial, etc. En definitiva, ayudas para encarar esa vieja pregunta sobre qué pueda ser la realidad, el arte o el poema.

Marcos Canteli. La poesía es, antes que nada, acto de escucha (II)

sin reprimir el rostro


porque eres como eres piensas que despedirse es bueno [] un puente lejos del agujero / en caza del murmullo amoroso [] con todo lo que quepa en una caja de cerillas:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx campos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx blancos de dureza piel
de cristal un lavadero
muñones vegetales corredores
de techo álgido
xxxxxxxxxxxxxxxx el agua
de un encuentro un lazo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx industrial,
nuevas formas radicales de un dolor [] cruce, también, de corrientes en crudeza de hablar [] verse ahí, en distorsionadas imágenes [] escribiremos en celdas pero nunca solos

mudar: así la vida


poner de relieve
la ficción de corona trenzada [] al envés, magia y caza de una metamorfosis tejido obstinado, que es este amor de pintura [] mudanza que permite leer el corazón desde un principio de desligamiento (un par de hilos en la pulsera de Oaxaca), ardor de madreselva que entró en desamparo [] yuxtaponerse, con esa extrañeza de que lo que pinta no es mano sino ojo [] es un ramaje (no un ramaje pintado), que opaca la lengua y deslíe esa raíz tuya que flota



acercándose: El espejo


importante es volar
a raíz de agua
xxxxxxxxxxxxx atrás
agua atrás
porque aunque queridas o no, razones hubo para el éxodo []y de aquella niñez de monedas que eran añicos mutaciones de la casa, su vaho, el de un vaso rápido, lenta memoria []cruje la nieve, mi escopeta de perdigones la que escondiste, mi mirilla igual, chascan [] en esta realidad luz de color, no hay miedo, sino hongo de nieve historia [] porque un poeta tiene que revolver, porque tal vez no hace cuarenta sino treinta y dos años nací en una mesa, pero entretelas
y si no allí
xxxxxxxxxxxx¿dónde?
reflejándose []a contracorriente de ramas, un viento en el menaje, senderos []por más que podre y viéndola arder, raíz siempre []suelta esa mano,
xxxxxxxxxxxxxxxx unas alas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx abren poda
entre maleza


¿cómo levantarse cuando no haya árboles?


del letargo del día boscoso mi niño prende memoria de aquel boj, tanta claridad oscura, arteria [] y es vereda umbilical, dulce de agua (sorbo de líquenes humo arcillas de cazadores-recolectores, etc.) [] pasaje (en cualquier caso) más que pasadizo

28/6/08

Blog y Libro (I)

Cada hombre es un artista
Joseph Beuys

Alguna vez pensé que sería interesante hacer una antología de los textos que aparecen en los blogs. A los pocos días desistí de la idea. No porque requiera de un trabajo abundante (lecturas laberínticas, kilométricas, plurales); sino porque haría falta un criterio de selección para el cual el libro, en su formato tradicional, resulta insuficiente. Separar las palabras de las imágenes –sean fotografías digitales o videos- es hacer un picotillo ya que las ilustraciones son también parte de lo que se quiere decir. Un blog es una obra gráfica, donde importan la selección de las imágenes, el tipo, el color y el tamaño de las letras que se usan, el fondo que se escoge. Igualmente tampoco se puede prescindir de los enlaces, inevitablemente azarosos, determinados por afinidades intelectuales, amistades o preferencias políticas. Por último un blog incluye también los comentarios de los visitantes. Continuaciones o complementos de la entrada publicada por el autor no debieran ser separados del texto que los provocó. Un blog es una creación hasta cierto punto colectiva y abierta. Como texto permanece siempre inconcluso y a veces es, debido a su abundancia, ilegible. Basta pensar en un blog como Generación Y, donde un breve párrafo de la autora puede generar miles de comentarios y peleas de toda índole. Llevar un blog a un libro es en el mejor de los casos una traducción, en el sentido de aquella máxima que afirma que traducir es traicionar.

Pienso en un blog como en un nuevo género literario, nacido de nuevos avances tecnológicos, un género que excede con creces ese objeto que durante miles de años fue el soporte del texto: el libro, en sus variantes de páginas encuadernadas, pergamino o pinturas murales.

Un blog es un género literario de nuevo tipo que no encaja en ninguna de las clasificaciones anteriores: no es ni novela, ni poesía, ni ensayo, ni teatro; sino un híbrido intertextual, donde son imprescindibles los enlaces a otras páginas, la colaboración de los usuarios y donde no hay ningún punto final. Un blog, aun cuando se abandone o se cierre, permanece inconcluso y siempre es propenso a ampliarse por algún lector.

Los fragmentos que integran un blog, aunque con frecuencia inconexos, van creando una identidad desde la que casi puede reconocerse a la persona que habla, sin necesidad de escuchar sus confesiones más íntimas (un blog no es casi nunca un diario personal). Creo que hoy se leen blogs como mismo se leen a determinados autores, intereses temáticos o periódicos con los que más o menos uno se identifica.

Blog y Libro (II)

Cada hombre es un artista
Joseph Beuys

El blog contribuye a democratizar y desjerarquizar la literatura. Los libros que se publican en la actualidad son códigos hiper-protegidos. Una casa editorial lanza a equis o ye autor porque sus editores, muy especializados, han estimado que posee determinadas cualidades como texto o que es vendible por alguna que otra razón. Es decir, los libros que leemos, los que podemos encontrar en los estantes de las librerías ya fueron seleccionados para nosotros. Alguien nos hizo el favor de leerlos, recomendarlos e imponerlos sobre nuestros gustos personales.
El blog es otra cosa. Un modo de expresión muy inmediato donde el usuario goza de la libertad de escoger por sí mismo. Y no sólo eso, disfruta también de la posibilidad de participar mediante sus réplicas y sus vínculos a otros sitios web.
Por ahora el blog parece disfrutar de la ventaja de la gratuidad. El acto de sentarse a redactar o componer una entrada es una vocación, como mismo lo es el de leer y participar. Una inversión de tiempo que no persigue de manera directa propósitos comerciales; sino que obedece sobre todo a pulsiones del deseo (exhibicionismo, necesidad de reconocimiento social, ampliación del círculo de amistades, caprichos personales, narcisismo, o cualquier otra cosa de las que, nosotros, los seres humanos, no conseguimos librarnos).

27/6/08

Mercedes Benz

Para Paulita,


Canción de Otoño, Paul Verlaine.

Me parece que hubo algo de afortunado en que descubriese la poesía de Paul Verlaine. Años más tarde, cuando pude contrastar las versiones en español con los versos en francés, me di cuenta de que sólo había podido apreciar una arista de los poemas. Mi conocimiento del francés es muy rudimentario; pero aún así no es difícil percibir que la poesía de Verlaine es esencialmente rítmica. Y esto es algo que se pierde en las traducciones. ¿Cómo dar en español con la musicalidad de su conocida Chanson d’Automne? Ya en el título mismo aparece esa sonoridad de los versos:

Chanson d’Automne (1886)
Les sanglots longs
De violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone

Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l'heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure

Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.

En mi traducción no hay nada que recuerde la rima del original, aun cuando en español subsista parte del encanto que hay en los versos en francés:

Canción de otoño

Los prolongados sollozos
De los violines
Del otoño
Laceran mi corazón
Con una languidez
Monótona

Sofocado
Y pálido
Cuando suena la hora
Yo recuerdo
Los días pasados
Y lloro

Y me dejo llevar
Por la perniciosa borrasca
Que me mece
De aquí para allá
Como
a una hoja muerta

25/6/08

Kitsch Hermético

Flavio Garciandía, El lago de los cisnes, dimensiones variables, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, 1986.

La irrupción de la estética kitsch en el arte cubano de la primera mitad de los ochenta coincidió con la introducción de contenidos banales en la obra de arte. Una crítica cultural contra la grandilocuencia del arte social y didáctico de la década anterior. A la vez, era una ruptura con el oficio de pintar y los soportes tradicionales de la pintura y la escultura, que en el caso cubano tenían una imporatancia desmedida todavía a inicios de los ochenta. La apropiación del kitsch se correspondió con usos menos convencionales del espacio de la galería y con el abandono de los marcos y técnicas en las que tendían a encerrarse las artes visuales cubanas (Mosquera, 1993, 108, 115, 137)
El socialismo aspiraba a imponer una cultura humanista en la que el kitsch estaba fuera de lugar. Para los estetas marxistas de Europa del Este, cuyas teorías se inculcaban en las publicaciones y los centros de enseñanza cubanos, la persistencia del kitsch solía interpretarse como un rezago del pasado burgués. La cultura de masas, en la que el kitsch es uno de sus ingredientes más activos, era uno de los flancos de la estética marxista contra el capitalismo. Como escribió el esteta búlgaro Iván Slavov:
[...] en el capitalismo el kitsch es un rasgo preponderante de la ‘cultura de masas’ y hasta, en parte, del vanguardismo. En nuestra sociedad (socialista) él es persona “non grata” (244)

En tal sentido la apropiación del kitsch con propósitos artísticos era irreverente. Más aún cuando las intenciones que se ocultaban detrás del uso de esta imaginería no estaban en modo alguno definidas. El kitsch, en apariencia demasiado obvio, irrumpió en las galerías con una ambigüedad casi hermética. ¿Qué perseguían los artistas? ¿Parodiar? ¿Criticar el mal gusto imperante? ¿Celebrar una estética que, pese a sus soluciones simplonas y edulcoradas, suele estar provista de ingenuidad, alegría y desenfado? ¿Ampliar los horizontes formales del arte y renovarlo con la inclusión de las usualmente excluidas “formas malas”? ¿Poner al día el arte cubano? ¿Volver los ojos hacia las ornamentaciones que aderezan la vida cotidiana de las clases trabajadoras? ¿Educar al espectador? Los propios artistas no parecían muy seguros a la hora de referirse a la inclusión de ornamentaciones muy simples, colores estridentes, grafías torpes y expresiones banales en sus creaciones. A comienzos de los ochenta, las imágenes que apelaban a lo cursi, tenían mucho de aquello que, según Adorno, constituye la verdad de lo nuevo; es decir, la falta de intencionalidad . Las manifestaciones del kitsch, en el espacio de las galerías, parecían quedar en suspenso, en busca de sentidos que lograsen sujetarlas. Los cisnes, las chinerías, los floripondios y las figuritas de yeso no eran para nada transparentes a la hora de entrar en el espacio del arte. La apropiación del kitsch, aunque no necesariamente fuese percibida como tal, era crítica en el sentido en que define Adorno el carácter social del arte: “Lo que es social en el arte es su movimiento intrínseco contra la sociedad, no sus declaraciones manifiestas...Hasta el punto de que si una función social puede atribuírsele al arte es precisamente su inutilidad” (1970, 336)

24/6/08

¿Formado (en) por la Revolución?


Este domingo, el pintor Humberto Castro me llamó por teléfono para avisarme que colgaron en youtube algunos videos sobre su trabajo. Uno de ellos fue realizado en Cuba en 1988 por un documentalista brasileño. En las tomas iniciales aparecen Humberto Castro, Arturo Cuenca y Rubén Torres Llorca. Los tres dicen ser artistas formados por la Revolución. La frase en boca de Humberto Castro es ligeramente diferente. Según me contó, él no quiso repetir aquello de hacer sido formado por la Revolución. En su lugar solicitó que le permitieran un "formado en la Revolución", es decir, "durante" la Revolución, que no es lo mismo ni se escribe igual. Lo primero tiene el aire de una deuda que se contrajo, un peculiar aprendizaje o una marca de fábrica. Lo segundo es más bien una circunstancia ineludible.
De buenas a primeras me sorprendo tratando de contestar la pregunta de si yo mismo fui formado “en” o “por” la Revolución Cubana. Al final creo que coincidiría con Humberto Castro, aun cuando discrepe con él en muchísimas otras cosas (a veces hemos discutido casi hasta el amanecer -cervezas por medio- sin que la terquedad mutua quiebre en modo alguno la amistad).
No voy a hablar del presente, con el cual no estoy muy familiarizado. Me parece que la educación en Cuba se ha deteriorado muchísimo. En 1996, tuve la oportunidad de impartir clases de historia del arte en la escuela de Bellas Artes de San Alejandro, de donde me había graduado diez años antes. Lamentablemente, la biblioteca apenas parecía haber crecido en una década, los libros que quedaban estaban más dañados y saqueados que cuando yo estudiaba allí (los alumnos tienen el hábito de robarse las ilustraciones) y las diapositivas para mi clase estaban, en su gran mayoría, enrojecidas, cuando no resultaban virtualmente inservibles. Mis alumnos tampoco podían darse el lujo de comprar libros, que ahora se vendían en dólares. Además, la mayoría de los magníficos profesores con los que llegó a contar San Alejandro se habían marchado. Evidentemente eran otros tiempos.

¿Formado por la Revolución?



Creo que una persona que hubiese seguido al pie de la letra la enseñanza que recibía en las instituciones cubanas, habría tenido, probablemente, una formación muy aceptable, al menos en lo referente a esas disciplinas que mal que bien se han agrupado bajo el nombre, nada preciso, de ciencias sociales. Esa persona posiblemente habría estado familiarizada con los novelistas rusos y franceses del siglo XIX, leídos en aquellas precarias ediciones Huracán. También habría conocido a algunos autores latinoamericanos (Carpentier, Benedetti, García Márquez, Cortazar). Le habrían inculcado, desde el octavo o el noveno grado, un marxismo esquemático, salido de los manuales soviéticos y que, con todas las críticas que deban hacérsele, encuentro útil, aunque sólo sea porque permitiese familiarizarse con las categorías fundamentales de la dialéctica y el materialismo histórico. Por ultimo, esa persona habría accedido -gracias a programas televisivos como Historia del Cine- a filmes imprescindibles para cualquiera de los interesados en el llamado séptimo arte. Claro que también habría tenido que dispararse las películas soviéticas sobre la Segunda Guerra Mundial y algunas novelas del realismo socialista, incluido nuestro difícilmente rescatable Manuel Cofiño.
Gústeme o no, creo que hasta cierto punto podría reconocerme en este retrato, salvo que no pude terminar La última mujer y el próximo combate. Y en cuanto a Mikhail Sholojov ni siquiera me tomé el trabajo de comprar sus novelas.

¿Formado en la Revolución?

El sistema de enseñanza cubano no era, ni podía ser, sólo lo que debía enseñarse en las escuelas, lo que publicaba Huracán, los libros importados desde la URSS o lo que se divulgaba en los programas de la televisión. Era un sistema mucho más heterogeneo, que se complementaba con la herencia de un pasado que no fue posible borrar. Profesores que exponían concepciones diferentes, que hablaban de problemas y autores que no se mencionaban en los planes de estudio. Bibliotecas –tanto personales como estatales- que conservaban libros que no fueron impresos por el gobierno revolucionario o que lo fueron durante los más liberales años sesenta. Bibliotecas que, además, eran enriquecidas por ediciones extranjeras o por adquisiciones -a precios muy módicos- en las librerías de libros usados.
Tampoco el sistema de enseñanza, por sí mismo, lograba necesariamente convertir a los estudiantes en simpatizantes de la ideología de la Revolución. Muchas veces la incomodidad ante la retórica oficialista se manifestaba en una desmedida curiosidad por todo aquello que el sistema de enseñanza ocultaba, descalificaba o eventualmente prohibía.
Tal y como lo veo, las instituciones de la enseñanza en Cuba eran un promisorio punto de partida para una continuar con una formación más bien autodidacta, que se alimentaba con las sugerencias de los amigos y con la circulación de autores que en las escuelas y en los prólogos de los libros eran usualmente considerados como idealistas, reaccionarios, revisionistas, aburguesados o evasivos. La insatisfacción hacia el gobierno estimulaba lecturas alternativas.

¿Formado (en) por la Revolución?


Alguna vez, mientras estaba leyendo en la biblioteca de la universidad, se acercó una colega de mi clase de historia del arte. Luego de una de esas conversaciones entrecortadas, donde ninguna de las dos personas tiene el menor interés por continuar dialogando, ella me dijo un "mijo, deja de leer y vive". Para alguien que disfrute leer resulta casi incomprensible esta pretendida oposición entre la literatura y la vida, como si la operación de sentarse y deslizar la mirada ante las páginas de una novela interrumpiese el tiempo o alinease a las personas de otras experiencias cualitativamente distintas que cabría llamar “vitales”. Veo en esto una vulgarización del Sartre de Las palabras, que proponía una disyuntiva entre el oficio de escribir y la acción revolucionaria. Dentro de ese Sartre mal interpretado, algunos autores, en la medida en que se alejaban de una literatura socialmente comprometida, eran considerados herméticos o evasivos.
Pero resultaba que con frecuencia eran precisamente esos autores tildados de enajenantes los que contribuían a cambiar mi manera de percibir o comprender la realidad, los que contribuían a esclarecer mis propios sentimientos y mis relaciones con las otras personas. Si en efecto se trataba de autores evasivos, lo eran sólo en la medida en que me permitían –como muchas otras obras de arte- hacer más llevaderas las dificultades de la vida cotidiana y al mismo tiempo tornaban más fatigosa la propaganda política del gobierno.
Existía cierta correlación entre la avidez por leer a aquellos autores y el hastío ante la crisis social y política por la que atravesaba el país –y que se agudizó a comienzos de los años noventa. En tal sentido, la Revolución contribuyó, de manera indirecta a fomentar determinado tipo de lecturas
Y, por último, la Revolución contribuyó a ampliar el círculo de lectores, en la medida en que existía un abundante tiempo para el ocio y pocas opciones para salir a divertirse.

¿Formado en la Revolución?

Quise incluir aquí el video al que hice referencia en un inicio. El documental permite ver cuán distantes estamos hoy de las inquietudes estéticas y conceptuales que expresan estos tres artistas y que eran las que, en sentido general, se discutían por aquellas fechas.
El documental tiene dos partes.

21/6/08

Pimienta

Si efectivamente existiese una blogosfera cubana, entonces nosotros, los cubanos, podemos sentirnos afortunados de contar con el amigo Garrincha, siempre dispuesto a aderezar con un poco de pimienta las ensaladas y mejunjes digitales de sus vecinos. Gracias por la visita, señor Sargento. Y muchísimas gracias por la intoxicante risa.


Bolo fecal.


Boxing Angels.


Boxing Info.


Napoleón

20/6/08

Bajo una luna llena con Bernard Berenson (I)

Esta es mi traducción al español de las dos primeras páginas del artículo Under a Full Moon with BB (Building a ‘House of Life’) que apareció en la revista Museum Management and Curatorship (1992, 11, págs. 347-373). El escrito comienza con una hermosa anécdota de los días finales del historiador del arte Bernard Berenson y luego incluye una cita del ensayo Civilization (1973) de Clive Bell, que es una definición –y al mismo tiempo un retrato- de lo que no estoy muy seguro si traducir como hombre "no-natural”, "anti-natural” o "desnaturalizado”. He optado por esta última variante. La palabra en el original es “unnatural”. Dividí artificialmente en dos partes un texto que debiera leerse como una continuidad. Lo hice así por mis reticencias a incluir entradas que sean relativamente extensas y también porque creo que las dos partes tienen cierta independencia.

Para leer la segunda parte haga clic en este enlace.

Bajo una luna llena con Bernard Berenson (II)



















Bajo una luna llena con Bernard Berenson
Construyendo una "Casa de la Vida"

M. Kirby Talley Jr.

Pero ¿quién puede observar el esplendor de una rosa sin tratar de
lucirla en su ropa? ¿Quién puede contemplar con curiosidad
la tersura y el brillo de una hermosa mejilla,
sin sentir que su corazon nunca envejecerá?
Lord Byron
Las peregrinaciones de Childe Harold, Canto Tercero, XI.


La Luna
Un mes antes de su muerte, a la edad de noventa y cuatro años, Bernard Berenson se estaba alojando en la Casa al Dono, residencia de Nicky Mariano, su amigo y colega durante cuatro décadas. A lo largo de toda su vida, cada vez que Berenson veía la luna llena, hacía tintinear las monedas que guardaba en su bolsillo, pedía un deseo y con sus ojos cerrados se inclinaba tres veces en dirección a la luna. Este ritual es una superstición judía y si bien las supersticiones, al menos en sus formas más serias, eran la antítesis de todo lo que él sostuvo y creyó en su vida -y que tal vez pueda resumirse con la palabra “civilización”- podría perdonársele su fidelidad a esta práctica por completo inofensiva. A pesar de su salud muy frágil y que empeoraba aceleradamente, Berenson aun conservaba su alegría de vivir. Nicky Mariano relata que, “A principios de Septiembre de 1959..., nosotros descubrimos la luna nueva, en un cielo verde-manzana. Su enfermera lo cargó en brazos, como a un niñito, hasta la ventana de su habitación. Con una sonrisa melancólica, Berenson saludó por última vez a aquella figura plateada”.
Nosotros sólo podemos imaginar cómo Berenson debió haberse sentido, qué pensó cuando miró aquella luna. Todos nosotros hemos experimentado la magia de la luna llena, sea en lo alto del cielo de una noche invernal, irradiando un resplandor fosforescente sobre el paisaje cubierto por la nieve, o una luna baja, llena y rubicunda, acechando sobre los secos tallos del maíz a mediados de agosto. Me gusta pensar que Berenson debió haber sentido una profunda satisfacción con la certeza de haber tenido éxito en su empeño por transformarse a sí mismo en una obra de arte. A lo largo de sus noventa y cuatro años, Berenson acogió todo lo valioso que la vida tenía para ofrecerle –arte, literatura, música, personas, animales, naturaleza. El fusionó todos esos elementos para configurar lo que solía llamar su Casa de la Vida, y fue desde y a través de esa Casa de la Vida que Berenson emprendió sus investigaciones y, más importante aún, desarrolló su sentido de apreciación del arte. La luna llena –redonda, y por tanto completa, misteriosa, más allá de nuestro alcance y confortablemente cercana, iluminando nuestro camino en medio de la oscuridad- muy bien podría erigirse como un símbolo de sus búsquedas. Y como las faces por las que atraviesa la luna durante sus ciclos mensuales, así pasaban las indagaciones de Berenson, alcanzando pináculos sólo para volver a empezar.

Para leer la tercera parte haha clic en este enlace.

Bajo una luna llena con Bernard Berenson (III)

Bernard Berenson era el humanista por excelencia, pero no del tipo en el que nosotros pensamos cuando consideramos el renacimiento del aprendizaje y la cultura en la Florencia del siglo XV, sino más bien lo que puede ser definido como un ser humano excepcionalmente civilizado. Clive Bell, uno de las figuras más notables del grupo de Bloomsbury, ofreció la siguiente definición de ese tipo de personas en su ensayo Civilización:

No es ni el hombre beato ni el hombre natural; no es el artista, ni el héroe, ni el filósofo; pero aprecia el arte, respeta la verdad y sabe cómo comportarse. Para disfrutar la vida al máximo, para disfrutarla en su totalidad y en sus más recónditos detalles, para lograr ese objetivo, sus medios fundamentales consisten en los poderes, intensamente cultivados, de pensar y sentir. Su curiosidad intelectual carece de límites, es intrépida y desinteresada. Es un hombre tolerante, imperturbable, y si no es siempre afable y urbano, al menos nunca es truculento, desconfiado o prepotente. Elige sus placeres de manera deliberada y sus opciones no están constreñidas ni por temores ni por prejuicios. Y ya que puede distinguir entre los medios y los fines, puede evaluar las cosas por su significado emocional más que por su utilidad práctica. Todas las rigideces de “deberes”,“derechos”, “santidades” pasan volando sobre él, como la arenilla o la incómoda paja, sin llegar a afectarlo. Su sentido de los valores, inteligentemente manejado, es una aguja para desinflar las pompas de jabón de la indignación moral. Es crítico, auto-consciente y hasta cierto punto y, en todo caso, analítico. Inevitablemente será egregio. Consciente de sí mismo como individuo, tendrá poca simpatía por las unanimidades de la multitud; pero al educar su mente, sus emociones y sus sentidos, elaborará un modo de vida en el que despejará, hasta donde sea posible, los hábitos que autolimitan y las pasiones. No, no será natural.


Si esto se hubiese escrito en el pretérito, pudiera haber sido un elogio a Berenson y a otros que en mayor o menor medida fueron como él. Pero ¿qué tiene que ver esto con el arte y con nuestras maneras de reaccionar ante el arte?
Yo diría que la respuesta es: absolutamente todo. Según Bell, una persona civilizada no es “natural” , como mismo un paisaje pintado no es en modo alguno la naturaleza. La insinuación que hace Bell es que este tipo de persona es una creación “desnaturalizada” como mismo algunas plantas exóticas son el resultado de un elaborado proceso de injertos.

18/6/08

La felicidad de ser esquimal (actualizado)

Hotel de Hielo Kiruna, situado en una aldea en el norte de Suecia.

Intrigado por la proverbial abundancia linguistica de los esquimales decidí buscar un poco en internet. Resulta que en 1984 el New York Times reportó que los esquimales tenían un centenar de palabras para la nieve. Al parecer, tanta sutileza lexical es más bien un mito que se ha ido exagerando con el tiempo. De todas maneras, en este enlace http://tafkac.org/language/eskimo_words_for_snow_derby.html, se cita un diccionario que recoge cuarenta y nueve palabras para hielo y nieve, que se usan en Groenlandia Occidental. El propio sitio web aclara que no es una lista exhaustiva; así que posiblemente los esquimales -al menos los de Groenlandia Occidental-tengan más de cincuenta palabras para la nieve, aunque tal vez no cien, como escribió el New York Times.
Trataré de traducirlas en cuanto encuentre un tiempo.
Las cuarenta y ocho palabras para "nube" es un dato que puede leerse en el capítulo Hairs, en las primeras páginas de The House on Mango Street de Sandra Cisneros. No pude encontrar nada en internet al respecto.

¿Alguien que se apunte para un fin de semana en el Kiruna?

17/6/08

¿Exposición de arte subcoreano en Cuba? La censura ...(I)


El Punto del Compás
-arte contemporáneo coreano-


curaduría: YU YEON KIM
organización y montaje: Sandra Ceballos
sponsors: Korea Foundation

martes 17 de junio, 8:00PM (hasta el 20 de junio)

aglutinador-laboratorio calle 6 No 602 esquina a 25, Vedado.

Este era el correo electrónico que envió Sandra Ceballos para promocionar la muestra El punto del compás, que como se puede ver sólo iba a durar tres días. Ademas, lo hizo acompañar de estas dos imágenes.



¿Exposición de arte subcoreano en Cuba? La censura...(II)



Ayer recibí nuevas, sorpresivas, informaciones de Sandra Ceballos. La exposición fue censurada a última hora. Sandra me autorizó a reproducir sus correos electrónicos. He respetado su uso de las mayúsculas y sus signos de puntuación. Además tuvo la gentileza de enviarme una foto del montaje de la muestra. Gracias nuevamente, Sandra. Aquí van sus tres mensajes, en el orden en el que me llegaron. Sobran los comentarios, como decía aquel ridículo periodista que estaba a cargo del espacio Imágenes vía satélite en Revista de la Mañana.

I
Una vez mas -gracias a la mediocridad, que utiliza el chantaje nauseabundo y ruin para mutilar proyectos inteligentes y nobles- la exposición de arte contemporáneo Coreano,El punto del compás,que había sido programada para mañana en Galería Xoho (nuevo espacio independiente) y Aglutinador-Laboratorio, ha sido SUSPENDIDA, pero:

¡¡¡¡¡los exhortamos a todos a que asistan mañana -en lugar de Aglutinador y Xoho - a la Fundación Ludwig !!!!!!!!! (el que no asista será expulsado del sistema promocional cubano para las artes).

¡¿¿¡¡HASTA CUÁNDO SOPORTAREMOS PASIVAMENTE QUE LOS PARÁSITOS DEL ARTE SIGAN EN SUS PUESTOS ENGORDANDO COMO SAPOS (con el perdón de este sensato animalito) DESPUÉS DE HABER LASTIMADO, CHANTAJEADO Y DESTRUIDO A TANTOS ARTISTAS Y CURADORES!!??!!!!!



Sandra Ceballos de AGLUTINADOR-LABORATORIO

II
Ciertamente... los parasitos se pasan la vida muertos de miedo porque no tienen almas propias y es lo jodio de haber construido todas las reglas por miedo a la muerte y no por amor a la vida. Ya lo dijo un grandisimo, hay quienes aman y fundan y quienes odian y destruyen.

No se que paso exactamente con la exposicion pero se perfectamente que el Espacio Aglutinador es esencialmente constructivo para los que son de verdad, ademas tambien me ha pasado (y no solo a mi) un monton de veces que me tropiezo con alguna barrera mediocre cuando he tratado de hacer algun aporte a al espacio de tierra y de tiempo que ME TOCA y simplemente "no es el momento" o "no se han seguido los procedimientos adecuadamente" o "no tenemos recursos por causa del bloqueo" o "se le fracturo el carapacho a la gicotea de mi tia".

Esas actitudes son siempre CONTRARREVOLUCIONARIAS y por este tipo de arbitrariedades vivimos en una condicion de doble bloqueo, el cubano-americano que es malo y el cubano-cubano que es PEOR! en ambos casos somos nosotros mismos y sufren los mas debiles.

NECESITO QUE NOS DEJEN CONSTRUIR EN PAZ!!! TENEMOS UN TIEMPO LIMITADO EN EL PLANETA PARA INTENTAR HACER NUESTRO APORTE A LA HUMANIDAD!!!!


--
rEvolucion

III
Sucesos

En el día de ayer 16 de junio a las siete de la tarde, cuando ya estaba montada la exposición El punto del compás (arte contemporáneo de Corea del Sur) con foto y vídeo-proyecciones en el Aglutinador-Laboratorio, llegó Yu Yeon Kim -la curadora de las exhibiciones- muy consternada, con gesto de ira, impotencia y llanto. Ella fue presionada por funcionarios del arte de esta ciudad a que suspendiera las exhibiciones en los espacios de arte alternativos, Aglutinador y Xoho, además de una presentación que tenía en los salones del hotel Meliá Habana, por no tratarse de espacios serios, legítimos y oficiales, así que solamente le permitieron exhibir algo en la Fundación Ludwig, que como es bien sabido de todos es un lugar absolutamente oficial con máscara de independiente, es decir, una especie de trampa para extranjeros con dinero; esta es una de las pruebas de cuán comprometido está este sitio con el gobierno.
Entre las presiones cometidas contra esta prestigiosa curadora de respeto internacional, estuvo el burdo chantaje de siempre -que ya se ha aplicado a otras personalidades que han divulgado el arte cubano (que se hace dentro) en el exterior- y es: la restricción de la visa y la prohibición de la entrada nuevamente al país. Esto, si no me equivoco, recuerda a los chantajes que aplica EU a los países que quieren comerciar y colaborar con Cuba. Entonces me pregunto: ¿Cómo se puede criticar injusticias como esta en programas televisivos y en eventos de carácter político, cuando en nuestro propio país los emisarios del estado las cometen?
Mutilando el arte, anulando, exiliando, apartando, discriminando y chantajeando, pretenden que la cultura cubana interactúe y se desarrolle.


Muchas gracias por tu correo, Samuel

Sandra Ceballos

16/6/08

La felicidad de ser esquimal (I)



El mes pasado escuché un discurso de corte ecologista. Lo pronunciaba una invitada de honor a la ceremonia de graduación de los estudiantes de Duke University. La señora habló en el stadium, ante la multitud de familiares y estudiantes que asistían el evento. Hubo un inconveniente. Una lloviznita incesante vino a sabotear su discurso. Todo el mundo estaba de pie, con los paraguas en la mano, sin tener donde sentarse porque las gradas estaban mojadas. Aquella mañana dominical no era la más apropiada para explicaciones sobre cómo contribuir a sanear el medioambiente, qué dietas llevar, la novelística de Jules Verne, la psicología social y muchos otros asuntos de los que hablaba aquella invitada. Todo eso era muy interesante... siempre y cuando no lloviera. Estoy convencido que, de haber sido esquimal, la distinguida invitada nos hubiese ahorrado empaparnos aún más nuestros zapatos y habría dejado para otra ocasión sus argumentos en favor de una saludable dieta de zanahorias y verduras orgánicas.

Pero, yendo al grano, en algún momento la mujer citó una encuesta según la cual la felicidad no era necesariamente proporcional al desarrollo social. La investigación arrojaba algunos datos entretenidos. Los mexicanos eran las personas más felices, seguidos por los puertorriqueños. No lo pongo en duda y además creo que los cubanos tendríamos un lugar bastante aceptable, aunque también me parece que ese género de estudios es casi siempre discutible y en todo caso arbitrario. Ignoro si los esquimales fueron consultados en esa encuesta. Sospecho que no, porque, de ser así, creo que se habrían llevado el primer lugar, destronando a los fiesteros mexicanos y a los salseros boricuas. Es verdad que no tengo la menor idea de cómo viven los esquimales; pero, por lo poco que sé, pienso que merecen estar entre las personas más dichosas del planeta:
1)Los esquimales tienen 48 palabras para lo que nosotros llamamos “nube”. ¿Cómo podría traducirse tanta riqueza lingüística a cualquiera de las lenguas contemporáneas? Nuestro lenguaje carece de vocablos como, digamos, “nube-casa”, “nube-demonio enfurecido” o “nube-iceberg indomable”. Sólo los niños, cuando juegan a encontrar figuras en las nubes, podrían dar con una felicidad más o menos parecida a la que proporciona este sutil vocabulario.
2)Los esquimales tienen unas setenta palabras para designar la nieve. Imagino que muchas de ellas sirvan para nombrar nevadas espantosas. Nieves temibles ante las que sería prudente permanecer resguardado, nieves como maldiciones celestiales; pero otras, muchas otras palabras, se referirían seguramente a acontecimientos felices. Reconocer en la mañana, justo al despertar, que cae una nieve de voces sagradas, una nieve de estrellas minúsculas o una nieve de despedidas. Y cuando llega la oscuridad, súbitamente, encontrar en el suelo un copo de nieve que se querría cargar de regreso a casa como una extraña joya cuyo encanto se apagará al amanecer.
3)Los esquimales se besan mediante el roce de sus narices. ¿No sería este un delicado juego erótico antes de adentrarse en las caricias sobre las zonas erógenas, incluida la boca? Y, teniendo en cuenta la manera en que parece estar articulada la lengua de los esquimales, cuántas palabras no tendrían para describir las narices, cuántos insospechados elogios de la nariz.

La felicidad de ser esquimal (II)

Por lo menos un esquimal logró infiltrarse en el pensamiento filosófico europeo. En su libro La risa, Henri Bergson describió al artista como alguien que idealmente sería capaz de reconocer las diferencias entre cada una de las ovejas de un rebaño. El artista de Bergson, como los esquimales, puede ir más allá de las generalizaciones y los símbolos para acceder a la individualidad de las cosas.

15/6/08

Presentación de la Rosa (I)


Hugo von Hofmmansthal y Richard Strauss en 1915.



La ópera El Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, mantuvo ocupados a algunos historiadores. Ellos trataron de averiguar si, efectivamente, entre la nobleza austriaca del siglo dieciocho existió la costumbre de que el novio se presentara por vez primera mediante el solemne envío de una rosa de plata a la casa de la prometida. Posiblemente la idea de esa práctica salió de la imaginación del poeta Hugo von Hofmmansthal, que escribió el libreto (hoy se sabe que von Hofmmansthal se inspiró en una ceremonia en la que el Papa les entregaba una flor dorada a mujeres nobles o virtuosas).

Presentación de la Rosa (II)

El dúo La Presentación de la Rosa es una de mis piezas musicales favoritas. El joven Octavio, interpretado por una mezo-soprano, va a la casa de Sofía. El es el portador de la rosa, como emisario de su primo, el Conde de Lerchenau. Enseguida ocurre el clásico flechazo. Sofía y Octavio pasan de frases corteses, casi rituales, a expresar, como si pensaran para sí mismos, los titubeos y exaltaciones del amor a primera vista. La rosa de plata se convierte en el objeto desde el cual los personajes aluden a la felicidad del encuentro.
Una convención –anotada en el libreto- es que los personajes vistan ropa plateada. Igualmente en el escenario suele prevalecer el color de la plata. Es un modo de acentuar el brillo de la orquestación. La música y las voces de las cantantes aspiran a ofrecer una imagen del fulgor de la rosa y de la intensidad de los sentimientos de Octavio y Sofía.

***
La mezzo-soprano Anne Sophia Von Otten (Octavio)y la soprano Barbara Bonney (Sofía), dirigidas por Carlos Kleiber en 1994. De esta interpretación me gusta sobre todo la voz de Barbara Bonney. En un principio las imágenes parecen no tener movimiento; pero lo que ocurre es que los personajes permanecen inmóviles durante los primeros cuarenta segundos.



La traducción al español de la Presentación de la Rosa. El libreto se encuentra completo en http://www.geocities.com/ubeda2002/caballero/caballero.htm

Presentación de la Rosa

OCTAVIO
Me ha sido otorgado el honor
de presentar...
ante la nobilísima e ilustre prometida,
en nombre de mi primo,
de la familia Lerchenau,
la rosa que simboliza su amor

SOFÍA
(tomando la rosa)
Quedo muy obligada a vuestra gracia.
Quedo muy obligada a vuestra gracia
por toda la eternidad.

(Un atisbo de confusión le embarga
mientras aspira el aroma de la rosa)

Realmente huele
como si se tratase de una rosa auténtica.

.OCTAVIO
Sí, tiene unas gotas
de esencia de rosas de Persia

SOFÍA
Es como una rosa del cielo.
Como del más sagrado de los paraísos.
¿No le parece?

(Octavio se inclina sobre la rosa
que sostiene Sofía. Después se
yergue y contempla su boca)

Es como un saludo del cielo.
Casi más de lo que uno puede soportar.
Te atrae como si te ataran un lazo
alrededor del corazón

(En voz baja)

¿Dónde y cuándo
me he sentido yo tan dichosa?

OCTAVIO
(acompañándola inconscientemente)
¿Dónde y cuándo
me he sentido yo tan dichoso?

SOFÍA
(para sí)
Debo regresar aunque ello suponga
morir por el camino.
Pero no moriré. Eso queda muy lejos.
Tenemos tiempo y la eternidad se funde
en este instante de felicidad
que no podré olvidar mientras viva.

OCTAVIO
(al mismo tiempo que ella)
Era un jovenzuelo
que ni siquiera la conocía.
Pero, ¿quién soy?
¿Cómo podría estar junto a ella?
¿Cómo podría traerla junto a mí?
Si no fuera un hombre
los sentidos me abandonarían.
Este instante de felicidad
no lo podré olvidar mientras viva.

14/6/08

Muerte por la Rosa

Inútilmente alguien le advirtió a Toulouse-Lautrec que Rosa la Rouge tenía sífilis. Lautrec fue enterrado en el cementerio de Verdelais, en septiembre del año 1901.


Henri de Toulouse-Lautrec, Rosa La Rouge, 1886-87
óleo sobre lienzo
(72.3 x 49 cm)
Barnes Foundation, Merion, Pennsylvania.

13/6/08

Absolute Naked Fragance



John McCracken, Absolute Naked Fragance, 1967, contrachapado, fibras de cristal y resina, MoMA, New York.




Un color es, o puede ser, un acertijo. Ante Absolute Naked Fragance de John McCracken me habría gustado tener conmigo unos tubos de acrílico, unos pinceles y una paleta. Habria ensayado algunas mezclas de color hasta dar con el pigmento que más se aproximara al de la imagen. Este habría sido un ejercicio como los que solía hacer durante los años en los que estudiaba pintura en la escuela de Bellas Artes. Ahora, a simple vista, sólo podía pensar en algunas combinaciones cromáticas que no pasaban de ser meras conjeturas. El color plano sobre la superficie lisa y brillante de Absolute Naked Fragance me pareció un matiz peculiar. Revisé otras pinturas y collages que se encontraban en el mismo piso del museo. En ninguna de ellas creí reconocer un pigmento como el de Absolute Naked Fragance. Un pigmento rosado que, aunque luminoso, no es estridente; sino mas bien sobrio y apacible. Un color enrarecido y agradable a la vista, como mismo, en el ámbito del olfato, un perfume es un olor extraño y placentero. Y del mismo modo que un perfume puede recordar el aroma de una flor o evocar un ambiente sensual, John McCracken logró dar con un matiz semejante al del pétalo de una rosa y que, al mismo tiempo, podría asociarse a la rosácea humedad de una vagina.

12/6/08

El Nombre de la Rosa. El nombre.


El título de una novela no es nunca indiferente. Enseguida uno procura establecer una relación entre el nombre que le ha asignado el autor y las cientos o decenas de páginas que constituyen el cuerpo de la narración. Como lamenta Umberto Eco, un titulo es una clave para la interpretación: impone, desde un inicio, cierta unidireccionalidad en la lectura. Encontrar el vínculo entre el título y la obra es una de esas certezas desde las que creemos comprender o disfrutar una novela. En El nombre de la Rosa, Umberto Eco –defensor de la obra abierta y de la polisemia del signo artístico- se propuso que la relación entre el título y el texto no se agotase en una lectura unívoca. El nombre de la rosa debía funcionar como una máquina de producir significados.
Si en sus Apostillas a El nombre de la rosa, Eco estimó necesario referirse al título fue para hacer aún más notable su margen de indeterminación. Eco insistió en la imagen de la rosa y en su capacidad para admitir una gran cantidad de lecturas.
La rosa es una figura simbólica muy rica en significados....el título precisamente desorientaba al lector que era incapaz de una sola interpretación. (2)
Bachelard afirma que, como imagen, la rosa ha perdido gran parte de su poder evocador dentro del herbolario de los poetas. Uno de los aciertos de Eco consistió en devolverle cierto misterio a una imagen que, a fuerza de usarse, ha pasado a formar parte del repertorio kitsch o de un romanticismo trasnochado.

El Nombre de la Rosa, Jorge de Burgos, George Bush y muchos otros.



Entre las muchas connotaciones que tiene un título como El nombre de la rosa, una de las que más salta a la vista es el sentido de la pureza. Sabemos que la cadena de crímenes que ocurren en la abadía tienen como móvil el esfuerzo de Jorge de Burgos por ocultar un manuscrito de Aristóteles sobre la risa. Para el responsable de la biblioteca la risa es esencialmente subversiva, mundana y nociva. Jorge de Burgos quiere unos valores incontaminados con esa amenaza que es la burla.

Jorge no ignora que el sueño de una humanidad fundada en el amor, la piedad y el sacrificio por el prójimo es, entre otras cosas, una herramienta del poder político. De ahí su interpretación de la risa como un mecanismo de resistencia frente a ese poder y como un arma contra la rigidez del orden establecido.

Sin embargo, su defensa de la pureza es un modo de profanarla. La lucha por salvaguardar ideales elevados conduce al crimen y virtualmente a la destrucción de la biblioteca de la abadía. Como escribe el narrador, por un exceso de virtud prevalecen las fuerzas del infierno (1983, 584)

Los crímenes de Jorge de Burgos pueden ser leídos de acuerdo con las profecías de San Juan, a las que remedan casi como si fuesen una puesta en escena. Jorge de Burgos aspira a desaparecer en los signos que dejan sus crímenes. No sólo, o no tanto, para evadir el castigo de la justicia como para imponer un terror absoluto,inflexible y, sobre todo, anónimo. En su lucha contra la risa, el encargado de la biblioteca instaura el Apocalipsis en la vida cotidiana de la abadía. Un terror que reside no ya en la irrupción de lo demoníaco sino en el propio enfrentamiento contra la subversión. La lucha contra el terror es la instauración del terror.

Si por un lado Jorge trata de conservar un sistema de valores, por otro asocia el terror apocalíptico a la imagen de la oposición. De este modo toda posible pluralidad queda reducida a alternativas radicales entre el bien y el mal. Para Jorge no hay mediastintas. Todo tiende a plantearse como disyuntivas entre el bien y el terror, entre el orden establecido y la pesadilla apocalíptica. Su solemnidad obstruye la posibilidad de diálogo. Su pureza sólo puede definirse sobre el trasfondo del terror.

El nombre de la Rosa. Bernardo Gui, George Bush y la Guerra en Iraq.

El inquisidor Bernardo Gui es la figura que complementa a Jorge de Burgos. Dos caras de una misma moneda. Si éste último juega a ocultar su identidad en signos que parecen confirmar las visiones del Apocalipsis, Gui es el maestro de ceremonia del terror convertido en espectáculo. Un poder desmedido que exhibe sus propias fuerzas frente a víctimas más o menos despreciables.
En la traducción al inglés de la novela, en la que Guillermo de Brasketville pasa a ser William, se escapa la relación entre el apellido del inquisidor y el nombre del investigador (Gui y Guillermo). La coincidencia no es arbitraria. Revela que uno y otro tienen algo en común: el afán por encontrar la verdad y establecer la justicia, incluso hasta trabajaron juntos en alguna ocasión. En cierto momento, Guillermo le cuenta a Ubertino las causas que lo llevaron a distanciarse del inquisidor. Bernardo Gui no estaba tan preocupado en conocer la verdad y sancionar a los culpables, como en dar un escarmiento e imponer un castigo que atemorice. Por el contrario, Guillermo sostuvo que era posible acceder a la verdad con métodos como escuchar, dialogar e indagar, que son radicalmente opuestos a la tortura. El rival de Bernardo Gui no es Salvatore o la muchacha que el inquisidor hace pasar por una encarnación del demonio, sino Guillermo, a quien indirectamente se persigue intimidar mediante el despliegue de fuerzas.

El Nombre de la Rosa y la izquierda política

La mención de Praga, en el prólogo Naturalmente, un manuscrito es uno de los puentes que Umberto Eco tiende entre el mundo contemporáneo y el pasado medieval. No sería ocioso preguntarse por qué Eco escogió a Praga del 68 –y no por ejemplo al México de ese mismo año o al Chile de 1973- como el turbulento escenario en el que se produce la súbita ruptura con una persona querida.
La represión en Ciudad México fue la respuesta (brutal) de un gobierno inestable y amenazado por una revuelta que pondría en riesgo la imagen del país en vísperas de los juegos olímpicos. Del mismo modo el asalto al Palacio de la Moneda fue una réplica de la extrema derecha frente a un gobierno de corte socialista. Reacciones irracionales; pero hasta cierto punto predecibles. Al menos no debieron sorprender a los movimientos de izquierda. Con la entrada de los tanques soviéticos en Praga, en cambio, se frustró algo que cabría llamar una esperanza: la posibilidad de un socialismo reformista, sin acartonamientos, en el que existiese un espacio para pluralidad, el diálogo y la risa.
La entrada de las tropas soviéticas en Praga y la desaparición del manuscrito son eventos correlacionados. Eco deja en claro su repudio al socialismo de los países de Europa del Este y también su ruptura con los movimientos de izquierda. El personaje con quien discute el narrador y que "no por maldad" se lleva el manuscrito podría ser una representación de esa izquierda que adolece de una inmensa ingenuidad a la hora de percibir el carácter opresivo de los regímenes socialistas. Una izquierda de la que Umberto Eco se separa abruptamente, a raíz de la ocupación de Praga por los soviéticos. La breve acotación "no por maldad" apuntaría a esa perniciosa pureza de la izquierda que, con su ceguera, contribuyó a sostener a los totalitarismos de Europa del Este y a la Revolución Cubana.

11/6/08

Adam Matta (I) Song for Kimba


Joseph Beuys.¿Cómo explicarle imágenes a una liebre muerta? (1965)

Adam Matta se sirve de sus destrezas como músico y las incorpora en performances que más bien tienen que ver con las artes visuales. Me gustan sus referencias a obras cruciales del arte contemporáneo, de las que parece burlarse y a la vez homenajearlas. Sus citas subvierten por completo el sentido de lo citado. Cabría comparar su Song for Kimba con el Joseph Beuys de ¿Cómo explicarle imágenes a una liebre muerta?
En 1965, Beuys se presentó en una galería de Dusseldorf, con la cabeza cubierta de miel y láminas de oro–explotando irónicamente el contenido simbólico de la sustancia y del color dorado-, un pie atado a un trozo de hierro y una liebre muerta en sus brazos. Beuys se detuvo ante las obras expuestas y le explicó las piezas al inerte animal.
Song for Kimba, de Adam Matta parece estar en el otro extremo de ¿Cómo explicarle imágenes a una liebre muerta?

Adam Matta (II) Beatbox and Bicycle Wheel (2006)


Marcel Duchamp, Rueda de Bicicleta, 1913, MoMA, New York.

Si el ready-made aspiraba a suspender la función utilitaria de un objeto para convertirlo en un artefacto enigmático y dotado de un ambivalente sentido estético; Adam Matta sigue otra dirección. Le confiere una función inesperada al ready-made, que de este modo queda despojado de su ambigüedad. La caja de ritmos de Matta no es ya una rueda de bicicleta, tampoco un ready-made. La solución de Matta es el humor. Si el arte, sobre todo a partir de Duchamp ha dependido de muy especializadas referencias teóricas, Matta es ocurrente y engañosamente sencillo. En sus performances tuerce la complejidad del crítico y hasta cierto punto la hace risible. Su caja de ritmos puede disfrutarse tanto en sus alusiones a Duchamp, como en su presente: un espectáculo ejecutado por un one man show.

Roberta Flack

En estos días no logro quitarme de la cabeza la canción Killing me softly with his song en la prodigiosa voz de Roberta Flack. Me aprendí la letra de memoria y la tarareo con frecuencia ( invocaciones al dios de la lluvia que no acaba de llorar sobre New York). Ya sé que es una canción que todo el mundo conoce; pero la pongo aquí por si alguien se arriesga a contagiarse.

9/6/08

¿Noticias importantes?


1)En Rusia, una joven madre, luego de unos problemas domésticos, se tiró delante de un tren y falleció.
2)Una joven madre, luego de unos problemas domésticos, tomó arsénico y murió en un pueblo rural francés.
Así es como Allain de Botton imagina que la prensa reportaría las noticias que pueden extraerse de dos clásicos de la literatura europea (Anna Karenina y Madame Bovary). Posiblemente no lleguen a ocupar la primera plana ni siquiera en diarios locales de pequeñas tiradas.
Aquí va otra más:
3)Trágico final para unos amantes de Verona. Un joven se quitó la vida después de creer equivocadamente que su querida estaba muerta. Una vez que la mujer descubrió el fatídico destino de su amante, ella también se suicidó.
(las tres noticias provienen de: Allain de Botton, How Proust can change your life, Random House, New York, 1997, p.41. La traducción es mía)

El día que Nietszche lloró (I)


Nunca me imaginé que la historia de Nietszche daría una película como When Nietszche Wept (2007), basada en una novela de Irvin Yalom y dirigida por Pinchas Perry. Tenía muchas expectativas para ir a ver el filme.
Se conoce al menos un día en que Nietszche lloró. Se sabe hasta la fecha exacta. Una representación de la ópera Carmen hizo que las lágrimas acudieran al rostro del filosofo. Llanto memorable porque el pensador alemán no era particularmente dado a llorar, aun cuando afirmaba sufrir indeciblemente (cuánto sufro, sólo Leopardi ha sufrido tanto, le escribió alguna vez a su fiel amigo Peter Gast). Impresionado con la Carmen de Bizet, Nietszche intercambió algunas cartas con la viuda del compositor francés. Bizet fue para el filosofo el ejemplo de la cálida sensibilidad mediterránea frente a las obras tardías de Wagner, cuya pomposidad y pronunciado cristianismo habían terminado por defraudarle.
Nietszche asistió a las representaciones que se celebrarían en el Teatro de Bayreuth, construido por el príncipe Luis de Baviera. El Teatro de Bayreuth -que se consagró a la puesta en escena de los dramas musicales wagnerianos- se inauguró con un ambicioso festival. Para la ocasión, Wagner compuso y estrenó su Tetralogía. Pero, una vez en Bayreuth, Nietszche ni siquiera esperó a que concluyera el ciclo wagneriano y se marchó al segundo día de iniciado el festival. Pese a este distanciamiento, parece ser que Nietszche siempre albergó la esperanza de una conciliación con su amigo de antaño. Al cabo, según relataría su hermana, Nietszche nunca había reído tanto en su vida como cuando tuvo la oportunidad de frecuentar a los Wagner y Cósima había sido una de sus grandes, inconfesadas, pasiones.

Pensé que más o menos esta sería la historia que contaría When Nietszche Wept. Nada que ver.

El día que Nietszche lloró (II)


En su lugar se recreaba una posible –pero seguramente ficticia- amistad entre Nietszche y el doctor Josef Breuer, que llegarían a conocerse gracias a las gestiones de Lou Andreas-Salomé. Breuer, evidentemente intrigado por las lecturas de los textos nietszcheanos, hace un pacto con éste. Le pide que lo cure de su falta de motivación y a cambio él trataría de encontrar un remedio para los dolores de cabeza que aquejaban al pensador alemán. En apariencia se trataba de un señuelo mediante el cual Breuer perseguía curar, de manera indirecta, el pesimismo de Nietszche. El doctor le transfiere al paciente el problema que intenta resolver. La película se centra en los diálogos entre los dos personajes. El médico y el filosofo conversan sobre la muerte, la infancia, la sexualidad y la vida afectiva. Nietszche le pide a Breuer que se recline en un diván y le describa sus sueños, le pide que hable de experiencias penosas o duras de admitir y en algún momento comentan sobre el padre muerto. En otras palabras, Nietszche –el paciente de Breuer- pasa a ser un psicoanalista avant la lettre. Freud, discípulo de Breuer, debió inspirarse en los relatos que éste último iba contándole de manera muy detallada.

El día que Nietszche lloró (III)


En su Introducción al Psicoanálisis, Freud expuso la génesis de sus investigaciones. Los hallazgos del doctor Breuer -que solía curar la histeria por medio de la hipnosis- le permitieron llegar al método de la asociación libre. Freud observó que los pacientes atendidos mediante la hipnosis experimentaban una regresión al cabo de unos pocos meses. El paciente no lograba concientizar cuál era la raíz de sus problemas y, por ende, al cabo de cierto tiempo se producía una recaída. La asociación libre tenía la ventaja de hacer que el enfermo recordara y aceptara las fobias que habían atrofiado su vida afectiva. Así Freud pudo definir los espacios en los que se manifestaba el inconsciente: los actos fallidos , los sueños y los deslices en el lenguaje hablado. Estos eran los comportamientos desde los cuales se revelaba el contenido del subconsciente, un material que el psicoanalista debía interpretar y descifrar.
Lo que me molestó de When Nietszche Wept no fue la adulteración de la historia contada por Freud o la introducción de una hipótesis plausible sobre los orígenes del psicoanálisis. Siempre me ha parecido que esas ficciones tienen algún encanto cuando son manejadas con sutileza. Estaba, por otra parte, dispuesto a tolerar las clásicas chapucerías de los filmes biográficos en los que una situación cualquiera da pie a que el protagonista pronuncie alguna de sus frases más célebres. Así que sencillamente me encogí de hombros cuando Nietszche soltó aquello de “cuando vayas con mujeres no olvides el látigo”. Lo que me aburrió de la película fue el regodeo en diálogos grandilocuentes e histriónicos, la cursilería de las pesadillas que atormentaban al Doctor Breuer, el acento existencial pasado de moda y lo predecible de la situación en la que se invierte la relación entre médico y paciente. Los ciento y tantos minutos que dura el filme se me hicieron interminables. When Nietszche Wept es uno de esas películas que uno sigue viendo con la esperanza de que ocurra algo interesante y al final uno queda con los brazos cruzados, con la sensación de haber malgastado miserablemente el tiempo. Además el filme me predispuso contra la novela, que posiblemente sea mucho más interesante.


PD. Verónica me escribe lo siguiente. Me pareció curioso incluirlo aquí. Pueden leer su mensaje completo en el post que hice sobre Roberta Flack. Gracias Verónica .

...con respecto a los inicios de la técnica de la asociación libre, inventada por Freud, al parecer tiene dispares pero interesantes versiones mas allá de la establecida histórica y teóricamente. Una de ellas es que Freud confrontó serias dificultades para el manejo de la técnica de la hipnosis, y también que estos pases cuasi mágicos de la técnica hipnótica no se avenían ya a la solidez de su teoría acerca del inconsciente, y claro acerca de la formación del síntoma histérico. Pudo avanzar gracias al abandono de la hipnosis, y por ende a la ruptura con una concepción de la histeria "breuriana"...

2/6/08

Homenaje al Himno Nacional Cubano

Non piu andrai, el aria de Figaro al final del primer acto de la ópera bufa Le Nozze di Figaro de Mozart. El Conde de Almaviva quiere enviar a Cherubino a la guerra. Figaro entona este burlón himno militar para su joven amigo.
Canta el barítono Giuseppe Taddei. Cherubino es interpretado por la mezzo-soprano Giulietta Simionato.



La letra, tomada de Wikipedia.

No irás más, mariposón amoroso
día y noche rondando alrededor
de las bellas, turbándoles el reposo,
Narcisito, pequeño Adonis del amor.
No tendrás ya estos bellos penachos,
ese sombrero ligero y galante,
esa cabellera, ese aire brillante,
ese sonrosado color femenino.
Entre guerreros ¡voto a Baco!
Grandes mostachos, ajustada casaca,
el fusil a la espalda, el sable al flanco,
cuello erguido, gesto franco,
un gran casco, un gran turbante,
mucho honor, poco dinero,
Y en vez del fandango
una marcha por el fango,
por montañas, por valles,
con las nieves y los grandes calores
al concierto de trombones,
de bombardas, de cañones,
que las balas en todos los tonos
al oído hacen silbar.
Cherubino a la victoria,
a la gloria militar.

1/6/08

Inauguración de We are Porno, Sí. (I)

El público no cabía en el espacio de la galería durante la inauguración de We are porno, sí. El pequeño local de Laboratorio-Aglutinador debió estar repleto y supongo que afuera debió haber una gran afluencia de público. De acuerdo con Sandra Ceballos asistieron alrededor de trescientas personas. Esta es una cifra exorbitante para una exposición de arte en Cuba, sobre todo si se piensa que probablemente hubo poca o ninguna promoción en la prensa y los medios de difusion cubanos,
Me informan que entre las obras más atrevidas se encontraban videos realizados por jóvenes recién egresados de las escuelas de arte. Una exposición muy plural.
Una fiesta, una gran fiesta. Un evento casi impensable en la Habana... y posiblemente en muchos otros lugares del planeta. Felicidades, Sandra.

A riesgo de atiborrar el blog con imágenes, aquí van algunas de las obras que se exponen.

Catálogo de la exposición



El cartel de Eduardo Marín

Inauguración de We are Porno, Sí. (II)


El trabajo de Luis Trápaga consistió en distribuir unos consoladores hechos de caramelo. ¿Golosinas para ser chupadas? ¿Obras de arte? ¿Juguetes eróticos? ¿Un toque kitsch? ¿Farsa carnavalesca? Ya empiezo a entender que Arte y Pornografía no son términos necesariamente excluyentes. La gente se divertía. La risa se repite en las fotos.





Gorki, líder de la banda Porno para Ricardo.

Inauguración de We are Porno, Sí. (III)

Los trabajos de Sandra Ceballos. Los plátanos están cubiertos con condones.

Inauguración de We are Porno, Sí. (IV)


Botellas. Cristina Padura y Luís Casali

Teléfono 39. Willian Luaces.

José Luis Marrero

Inauguración de We are Porno, Sí. (V)


Rocío García


Rafael Zarza

Inauguración de We are porno, sí (VI)


Servando Cabrera Moreno