31/10/08

Gatos

Es bonita... pero tiene gatos -me dijo mi amigo Edgar, refiriéndose a una de nuestras colegas que, efectivamente, era muy atractiva y parecía un gato ella misma.
No pude evitar las carcajadas. Al menos en los Estados Unidos hay un estereotipo de la mujer soltera, anémica y vegetariana, pacifista y al mismo tiempo un poco alterada de los nervios, que tiene gatos. ¿Es justificable este prototipo? Vean lo que ocurre cuando alguien trata de dormir en una habitación donde hay un gato.
(Gracias a Ada Baisre por enviarme el link).

Vanessa Beecroft y Sade.


I
A no ser que se trate de un requisito, como parte de un ritual en el que convenga un determinado disfraz, la desnudez y el silencio son atributos de las víctimas sadiánas en el Castillo de Silling. El libertino siempre está vestido, es quien posee la voz que ordena, interroga y opina. El traje es un signo de jerarquía social, de poder sobre la víctima, de un modo análogo a la palabra con respecto al silencio impuesto. El desnudo, el traje o el uniforme apuntan a una sociedad dividida en estancos sociales todavía rígidos y predominantemente masculinos.
Los performances y fotografías que realiza la artista italiana Vanessa Beecroft tienen que ver con esa relación de poder. Sus modelos deben posar, inmóviles, mientras dura la exhibición. La mujer casi siempre desnuda; el hombre –cuando Beecroft los incluye en sus obras- uniformado. Una diferencia de géneros en la que la mujer, más que el hombre, tiene un rol subalterno, reducida a una dimensión sexual y esteticista.
Las modelos, luego de ser maquilladas a conveniencia, deben ocupar el lugar que les ha asignado la artista –a menudo dispuestas en estructuras triangulares- permanecer en la postura que se les ha pedido que conserven, no relacionarse entre ellas, ni interactuar con el público. El espectador, por su parte, puede presenciar; pero no intervenir (lo cual lo hace formar parte de un orden represivo, que encarna en las instrucciones dadas por la artista).

II
Lara Mulvey en su controversial ensayo –todavía hoy se sigue discutiendo a pesar de que fue publicado hace tres décadas- Visual Pleasure and Narrative Cinema (1975)sostiene que en el filme la imagen de la mujer interrumpe la narración para satisfacer la mirada masculina. Un efecto semejante producen los performances de Vanessa Beecroft: una acción congelada que se ofrece ante el espectador, que –independientemente de si sea hombre o mujer- asume el papel masculino.
¿Esculturas vivientes? En una ingeniosa inversión, la modelo imita al maniquí. La inmovilidad crea un goce visual en el mismo sentido en que puede despertarlo una pintura o una escultura tradicional. La dimensión estética es convocada sólo para denunciarse, para subrayar su carácter represivo.

III
Estar de pie, sin ejecutar ningún movimiento, como parte de un grupo, es un acto que recuerda al castigo, e incluso es o ha sido una forma de castigo muy recurrente. Pero en las obras de Vanesa Beecroft se trata de una puesta en escena, en la que las modelos consienten en asumir el papel de víctimas, como si se aceptaran reglas del juego, momentáneas y placenteras. ¿El castigo representado, en su teatralidad excesiva, no es una forma de goce? Aquí se desliza una ambivalencia: los performances de Vanesa Beecroft oscilan entre la crítica a la cosificación de la mujer, reducida a objeto del deseo, y la acentuación del disfrute que se puede obtener desde la posición de víctima.

29/10/08

Sandra Ceballos: Crónica número 1, a propósito de Curadores Go Home.

Aquí un interesante comentario de Sandra Ceballos sobre la ya controvertida exposición Curadores Go Home en Laboratorio-Aglutinador.
Crónica número 1

Queridos amigos:

En medio de todas las controversias y las agresiones contra Aglutinador, se abrió al público el día 25 de octubre la exposición ¡¡ Curadores, go home!!
Esta muestra intenta cuestionar academias curatoriales y propone un movimiento más amplio y menos elitista de la cultura. Es una exhibición que se somete, concienzudamente, a un aparente caos como decreto de libertad estética y conceptual. Sin embargo sé que esa palabra –caos- no es muy aceptada por nuestros oídos pero sí ilustrativa de estos tiempos; aparente caos –como dije anteriormente- pero no caótica, eso sí. Para comprender Curadores…. es preciso asumir una postura libre, desprejuiciada y dispuesta a no dejarse llevar por los gustos o los disgustos subjetivos y disponerse, relajadamente, a caminar y a patinar, si es preciso, sobre un terreno incómodo pero al final placentero y divertido. También es necesario descifrar, decodificar más allá de los discursos personales de cada artista que expone o de sus proclamas elitistas.
¡¡Curadores, go home!! es, ante todo, una actitud colectiva y los artistas que están participando han asumido esto con cordura y sin ataduras.
La muestra está siendo visitada por muchas personas, en su mayoría artistas jóvenes y estudiantes de Artes y Letras, a pesar de la campaña que se está haciendo en todas las direcciones por parte de los enemigos de Aglutinador para sabotearla. Ahora continúa la guerra fría contra nuestro espacio: presiones, chantajes, consejos a artistas, especialistas, curadores y críticos para que no visiten este lugar y además, en la medida de sus posibilidades, divulguen correos destructivos, escriban artículos envistiendo y difamando, emitan criterios despectivos para sembrar la duda hasta entre los seguidores de este sitio.
También algunos artistas participantes fueron apremiados por parte de funcionarios para que dejaran el proyecto, no obstante no lograron totalmente su objetivo, pero, como era de suponer y por lo penoso y diabólico del texto emitido por el CNAP, hubo artistas (exactamente dos) que sintieron temor (esto lo puedo entender pues somos humanos) y no participaron; otros dos están de viaje así que no pudieron participar.
En estos momentos la exposición cuenta con 22 artistas participantes sin cambio de proyectos ni obras, más adelante informaré sobre sus presentaciones individuales.

Sandra Ceballosí

26/10/08

Plácido Domingo interpreta Il mio tesoro.

El video no es precisamente el más entretenido del planeta (se limita a una sucesión de instantáneas de Plácido Domingo); pero es espectacular el virtuosismo del tenor en el manejo del legato. Aquí canta Il mio tesoro, de la ópera Don Giovanni.


25/10/08

ABIERTO, ¡¡CURADORES GO HOME!!


Un nuevo correo electrónico de Sandra Ceballos anuncia que se inauguró la exposición Curadores Go Home, en la galería Laboratorio Aglutinador. Trataré de gestionar imágenes de la muestra que, al margen, de los obstáculos institucionales con los que tuvo que tropezar, es un proyecto que merece ser discutido en varios sentidos. Estas son algunas de las preguntas que me gustaría pensar a raíz de la propuesta de Sandra Ceballos. No las enunció aquí como objeciones que tratasen de cuestionarse la concepción misma del evento –que tiene ya, desde un inicio, el valor de lo experimental y lo arriesgado- sino como una manera de sugerir posibilidades interpretativas o pensar en su dimensión estratégica.

1) ¿Cómo podría el curador, si bien no desaparecer, al menos volverse invisible?

2) ¿La aceptación incondicional de cualquier pieza permitiría que la muestra Curadores Go Home sea esencialmente distinta de otras exposiciones colectivas, o se limitaría a ser una muestra en la que participarían figuras que realizan obras más o menos similares a las que ya han alcanzado cierto espacio en el circuito de distribución del arte cubano? ¿Habrá nombres nuevos e ideas radicalmente novedosas?

3) ¿Las presiones oficialistas alteraron de alguna manera la configuración de la exhibición, además del hecho de haberla pospuesto?

4) ¿Cómo podría contribuir una experiencia del tipo Curadores Go Home a una mayor, e imprescindible socialización del arte cubano?

5) ¿Sería posible que desde una anulación –así sea simulada- de la figura del curador exista un margen mayor para que el arte cubano de contenidos críticos se convierta en un espacio político más activo de lo que ha sido hasta ahora?

Una tarjeta de presentación. Adrien Piper.


Querido amigo:
No estoy aquí para conquistar a nadie, ni para ser conquistada. Yo estoy sola aquí porque quiero estar aquí, SOLA. Esta tarjeta no intenta ser parte de un flirteo más prolongado.
Muchas gracias por respetar mi privacidad.

Esta es, más o menos, la traducción de una de las tarjetas de presentación que realizó la artista norteamericana Adrien Piper en 1986. Varios paquetes de estas tarjetas estaban dispuestos encima de una mesa. El espectador tenía la posibilidad de tomar todas las que quisiera y hacerlas circular.
Piper trabaja sobre su identidad como mujer y como negra. Pero lo llamativo del texto en inglés es que no es posible precisar a qué género pertenece la persona que habla, aunque pueda asumirse que está escrito desde la posición de una mujer que se siente percibida (y asediada) como un ser dependiente de la protección masculina. El texto, extendido como carta de presentación, es un tanto paradójico. Por un lado, afirma una feminidad que persigue ser aceptada en términos de igualdad con respecto al hombre, para quien el hecho de estar solo no es socialmente entendido como un signo de debilidad o de necesidad de compañía. Por el contrario la figura del solitario (que suele encarnar en el artista incomprendido, el científico que hace prevalecer su verdad en contra de los prejuicios de la comunidad, el cowboy, el soldado valiente, el deportista que sobresale en su equipo, el libertino desenfrenado, el poeta maldito, etc.) es uno de los paradigmas de la masculinidad. Piper quiere dejar de ser asociada con la fragilidad y el papel subalterno que de manera estereotipada la sociedad le ha atribuido a la mujer. Al mismo tiempo la nota conserva lo que de acuerdo con Baudrillard –en oposición a los feminismos radicales- constituye la esencia de lo femenino: la capacidad de seducir. Piper coquetea al declarar que no tiene intenciones de hacerlo. Se hace inaccesible sólo para inflamar el deseo. Una maniobra encaminada a activar relaciones de seducción. Su propia intención de afirmar su soledad en un espacio público agrega un acento masculino que supieron aprovechar seductoras como Marlene Dietrich y Katherine Hepburn, distantes del prototipo de la rubia sensual cuyo sex appeal reside en su pretendida debilidad.

22/10/08

Una sopa thai.


Algunas exposiciones de Rirkrit Tiravanija (Buenos Aires, 1961) han consistido en cenas en las galerías, frecuentemente sopas thai con curry y vegetales, distribuidas gratuitamente. Tiravanija no persigue crear comidas originales o sofisticadas, ni ofrecer alimentos especialmente refinados o exóticos. Organiza cenas en la galería para propiciar un ambiente de comunicación entre las personas. Una sopa vendría a convertirse en el pretexto que permitiría un diálogo o una interacción entre invitados que se han reunido de manera más o menos fortuita.
A primera vista el espectador participa de una cena como la que podría disfrutar en cualquier restaurante thai, sólo que Tiravanjia induce a preguntas sobre la posibilidad de integrar el arte a la vida cotidiana. Beber una sopa thai pasa a ser una experiencia cuyo sentido se vuelve poético, ininteligible, metafórico, dotado de una intención estética a un tiempo explicita y hermética. Al participar en la cena, cada miembro del público se convierte en el ejecutante de una obra de arte colectiva, en el mismo sentido en el que un violinista que interpreta las notas que aparecen en un papel pautado contribuye a la ejecución de una sinfonía. ¿Tendría una misma connotación una cena en un restaurante que una que se efectúe en una galería con la creencia de formar parte en una obra de arte? Tiravanija invita al público a distanciarse de un acto cotidiano, introduce la sugerencia de que una cena ordinaria, como cualquier otro gesto que se realice a diario, puede tener una dimensión estética en la que no suele repararse.


En las cenas que organiza Tiravanija un cuenco de sopa puede ser algo mágico, si se conviene en entenderlo como una obra de arte.

18/10/08

Dan Perjovschi


Las caricaturas del artista rumano Dan Perjovschi (1961) adquieren una nueva dimensión en las paredes del museo. Perjovschi ha procurado diluir el dibujo humorístico con la instalación, transformar de manera transitoria paredes que usualmente exhiben obras de arte, en creaciones artísticas; degradarlas con sus caricaturas efímeras. Es por eso que, en lo que tienen de transgresor para el museo, los dibujos de Perjovschi guardan más afinidad con el graffiti que uno encuentra en los baños públicos o en los paredes de las calles, que con la pintura mural, entendida en su sentido más convencional.
Este esfuerzo por degradar la pared del museo es inseparable del contenido crítico de sus dibujos: burlas contra los absurdos a los que conducen el consumismo, el mercado de arte, el abuso de poder, el belicismo, el deterioro del medioambiente. Perjovschi -al igual que Zizeck o Milos Forman- podría tipificar las posiciones de muchos artistas e intelectuales provenientes del desaparecido bloque socialista, inconformes con los totalitarismos que tuvieron que padecer en sus respectivos países y que a la vez permanecen como criticos radicales del capitalismo contemporáneo.

Aquí unas fotografías tomadas por mi hermana el año pasado (la exposición tuvo lugar entre mayo y septiembre del 2007). Son fragmentos de la instalación realizada por Perjovschi en la pared de la planta baja del MoMA.





17/10/08

Curadores Go Home, una exposición peligrosa.

La artista y curadora Sandra Ceballos se ha visto precisada, posiblemente bajo presiones que no puede relatar por correo electrónico, a suspender la exposición Curadores Go Home que debía inaugurarse este sábado en la galería Laboratorio-Aglutinador. Se trataba de un proyecto que en rigor tenía algo de quimérico: posiblemente no haya modo de desprenderse de las funciones del curador. La propia concepción de la muestra implicaba un acto de curaduría.
Pero también la iniciativa de Curadores Go Home tenía un sentido inclusivo, donde en principio, para permanecer fiel a la intención misma de la muestra, no había espacio para la censura. No había espacio para las jerarquías estéticas, ni para separaciones entre lo que es arte y lo que no lo es. El “todo vale” era la estrategia desde la que se aspiraba a desarmar al curador; pero también -¿cómo pasarlo por alto?- desafiaba o ponía en evidencia los límites de lo permisible.
Dentro del escenario artístico cubano, dentro del recinto de las galerías, tiende a existir la posibilidad de decir lo que no puede hablarse en voz alta en la calle. La galería no es, al menos en principio, y a diferencia de los medios de difusión masiva, un espacio que posea una capacidad muy amplia para propagar una idea política. Tampoco el arte contemporáneo es un lenguaje de fácil comprensión y estas complejidades disminuyen o conspiran contra una inmediata resonancia social. En ese aspecto, el circuito de distribución del arte, tiende a hacerse cada vez más inofensivo y ha contribuido cada vez más a apuntalar la idea de que en Cuba es posible una crítica social, al menos desde la obra de arte.
Lo que verdaderamente resultaba amenazante en la muestra Curadores Go Home era precisamente que ante la posibilidad de separarse de la institución arte, convertir la galería en un sitio más democrático, la disidencia política ha aprovechado para hablar desde estos márgenes. Hasta ahora los artistas cubanos habían tenido la posibilidad de hacer la crítica social a condición de no involucrarse con la oposición política, a la que se le ha negado sistemáticamente un espacio donde divulgar sus ideas. Curadores Go Home ha abierto ese resquicio en el que el opositor político puede, por decirlo así, infiltrarse en el espacio del arte. La exposición ha tenido que ser pospuesta porque evidentemente iba a propiciar una peligrosa alianza entre el artista y el opositor, afiliado a partidos políticos que permanecen en la marginalidad. Una alianza que no ha podido gestarse aun.

13/10/08

Una cita de Fredric Jameson.

En Marxism and Form, Fredric Jameson escribe a propósito de Marcuse:

[...] tolerance in our society can be said to be genuinely repressive, in that it offers a means of defusing the most dangerous and subversive ideas: not censorship, but the transformation into a fad, is the most effective way of destroying a potentially threatening movement or a revolutionary personality.

[...] se puede decir que en nuestra sociedad la tolerancia es genuinamente represiva, en la medida en que ofrece una vía para aplacar las ideas más peligrosas y subversivas: no la censura, sino la transformación en una moda pasajera, es el modo más efectivo de destruir un movimiento potencialmente amenzador o una personalidad revolucionaria.

El libro de carne de Artur Barrios

Artur Barrios. Libro de carne, 1979.

En la novela El nombre de la Rosa, el narrador observa que los monjes parecían leer con los dedos. El libro de carne realizado por el artista portugués –radicado en Brasil- Artur Barrios, dejaría seguramente una sensación poco placentera en aquel que se animara a tocar sus páginas. ¿Un libro de carne no sería una crítica a la palabra escrita? El libro como objeto, en su materialidad, se opone al libro para ser leído y a la vez conserva algo así como una desnudez: una dimensión temporal, un sentido de ilación, cuando no de linealidad . Los signos son desplazados por una presencia violenta, sucumben ante el poder de lo imaginal ¿Qué historia -si es que la sucesión de páginas pudiese entenderse como una secuencia temporal-vendrían a contar estos pliegos? ¿La desgarradora herida del amante? ¿El catálogo de un sádico? ¿La entrega dolorosa al proceso creador? ¿Un relato de saqueo y dominación? ¿Una pesadilla? En cualquier caso, se trata de un libro que se sitúa en la marginalidad, ejerciendo la crítica de los discursos hegemónicos y del orden social imperante.

8/10/08

Pinturas de estrellas de rock

Algunas de las estrellas de rock de han dedicado a la pintura. En ocasiones lo han hecho con innegable talento, si bien algunos, como Ringo Starr, no pasan de ser mediocres aficionados.

Aquí algunas de las imágenes que he podido localizar en internet. Me hubiese gustado también incluir pinturas de Jimi Hendrix. No las encontré.

Paul McCartney



John Lennon



Ringo Starr



Bob Dylan



David Bowie



Joan Baez



Grace Slick



Jerry García



Tony Bennett



Ronnie Wood

7/10/08

Humberto Castro: New Cities.


La maleta ha sido uno de los motivos icónicos desde los cuales los artistas cubanos –en creadores tan disímiles como Ernesto Pujol y Sandra Ramos- aluden a la inestabilidad del espacio del emigrante. La maleta es un signo de un no-lugar, un objeto de desarraigo, de una permanencia transitoria.
New Cities, la muestra de pinturas recientes de Humberto Castro que se inaugurará este viernes (10 de octubre)en la Allen Shepard Gallery de New York City, propone construcciones paradójicas: casas, paredes serpeantes, muros circulares realizados con maletas. Edificaciones en las que no existe un sentido de pertenencia o de identidad.
Las pinturas de Humberto Castro resultan inquietantes. En algunos de sus lienzos es notoria la ausencia de figuras humanas, en paisajes inhóspitos en los que las hileras de equipajes hacen evocan residuos de dramas colectivos. Pienso, por ejemplo, en las imágenes de las maletas amontonadas de las víctimas de los campos de exterminio durante la Alemania Nazi, o en las fotografías de las pertenencias de los emigrantes que entraban en los Estados Unidos, conservadas en el Museo de Saint-Elis. La propia dimensión preciosista de las piezas, las ondulaciones, las elementales formas geométricas, los colores apastelados, no hacen más que acentuar la atmósfera desoladora del conjunto.
Pinturas magníficamente ejecutadas. Merece la pena recrearse en las texturas ríspidas, los brochazos gestuales y matices del fondo, como fragmentos que conservan una autonomía dentro de la imagen y que contrastan con los trazos más mesurados y formas más detalladas que ocupan el primer plano.

5/10/08

Ascenso y caída de Sarah Palin.

Un día antes de que concluyera la Convención Demócrata, John McCain anunció que ya había seleccionado a su running mate. Algunas horas más tarde, el nombre de Sarah Palin conmocionó a los mass-media. ¿Quién era esta Sarah Palin, virtualmente desconocida y que súbitamente saltaba al primer plano de la escena política norteamericana, pasando por encima de numerosísimas otras figuras? A primera vista, Palin poseía no pocos atributos que resultaban muy oportundos. Era mujer, lo cual permitiría capitalizar votos entre los seguidores democratas de Hillary, decepcionados y resentidos con Obama. Era joven y una outsider de Washington, lo cual brindaría la posibilidad de apropiarse o cuando menos contrarrestar el reclamo de Change, que había sido, y es, uno de los slogans centrales de la campaña del Senador de Ilinois. Es gobernadora de Alaska, donde goza de una gran popularidad y evidentemente, gracias a ella, McCain tendría garantizada una victoria en ese estado. Y en cuanto a su religiosidad y sus valores familiares, Palin representa a la extrema derecha republicana, que hasta el momento se había mostrado vacilante al ofrecer su respaldo a McCain, a quien consideran un candidato demasiado liberal o inclinado hacia el centro. Palin es una devota recalcitrante y una anti-aborto más que consecuente. Además, era una desconocida que, como efectivamente ocurrió, ocasionaría un revuelo en los mass-media, infundiría temor en el partido opositor y le daría un muy necesario impulso a la campaña de McCain.
En cuestión de horas Palin se convirtió en una estrella mediática. La maniobra de McCain fue celebrada como un movimiento arriesgado y deslumbrante, como una jugada redentora, si bien controversial. Palin brilló en la Convención Republicana. Allí supo burlarse de la escasa experiencia de Obama. Cuando hizo falta, movió sus manos con severidad y en otros momentos, sus dedos gesticularon de manera juguetona y desenvuelta. Entre los delegados hubo rostros henchidos de emoción, mujeres al borde del llanto, ovaciones. McCain hizo subir al esposo y a los cinco hijos de la gobernadora y se dirigió al público con un: Diganme, ¿no es esta una familia maravillosa?
En los días siguientes, las encuestas, por vez primera, comenzaron a favorecer a los republicanos, aunque sólo por un pequeño margen. Los mass-media hablaron del “efecto Palin”. La candidata acaparaba toda la atención. Relegaba a un segundo plano al propio McCain y hasta comenzó a opacar a Obama. Los demócratas, en una tentativa por amortiguar el impacto, optaron por ignorarla y presentar el debate como una controntación dirigida exclusivamente contra el candidato a la presidencia. No funcionó. Palin era una estrella fulgurante. Carecía de sentido pretender que no existía.

Su caída no fue menos vertiginosa que su ascenso. El periodista Charles Gibson, de la cadena ABC, viajó a Alaska para lo que sería la primera –y muy esperada- exclusiva de Sarah Palin.El resultado fue un descalabro absoluto. Con una candidez perturbadora Palin incluía, entre sus credenciales para conducir la política internacional, el hecho de poder ver a Rusia desde su casa, evidenció que desconocía qué era la Bush' doctrine y dio respuestas improvisadas y nada convincentes sobre los conflictos en el Oriente Medio. La siguiente entrevista con Katie Couric, de CBS, fue igualmente desafortunada. Ahora Palin hablaba con el rostro crispado, contestaba con desvaríos, sin afirnar nada en concreto, sin dar pruebas de estar medianamente enterada de los problemas de la economía o de la política internacional. Una tercera entrevista –esta vez con el ultraconservador Hannity de FOX News- tampoco fue satisfactoria.

De la noche a la mañana, Palin era el hazmerreír. Los periodistas comentaban sobre su ineptitud, los comediantes se burlaban de sus disparates. Los republicanos intentaron postergar el debate por la vicepresidencia, esquivaron las solicitudes de entrevista, la enviaron inmediatamente a eventos en los que existiese la opotunidad de fotografiarse con líderes mundiales. Y, presumiblemente, le dieron un violento intensivo para lo que muchos llamaron su “prueba de fuego”: el debate con Joe Biden.
Palin, en esta ocasión no lo hizo mal. Logró enhebrar algunos chistes contra Biden, miró continuamente a las cámaras, sonrió, demostró que era una mujer carismática y sin embargo.... no logró convencer. Se apoyó continuamente en las notas que trajo, parecía repetir de memoría frases prefabricadas, su apelación al norteamericano medio, que tiene que mantener una familia y lidiar con dificultades financieras, dejó la impresión de ser un clisé. Y cuando no supo qué contestar, saltó sin reparo alguno a cualquier otro asunto. Palin superó las expectativas –por lo demás muy bajas- que existían; pero aun así no consiguió recuperar su estrellato.

Ya apenas caben dudas de que Palin no está lo suficientemente preparada para ejercer el cargo por el cual está optando. La caída de Palin, ha coincidido –tal vez ha conllevado- a la debacle de la campaña republicana. McCain desistió de competir en Michigan, y el gobernador de Virginia expresó sus temores de que también pudiese perder en ese otro estado. De acuerdo con las encuestas, los llamados swing states parecen inclinarse cada vez más hacia Obama. Los republicanos han anunciado que arreciarán los ataques personales (lo cual, como es sabido, es la estrategia del perdedor). Palin ya se encargó de decir que Obama tenía buenas relaciones con terroristas. Un comentario torpe que posiblemente se convierta en un nuevo enredo para McCain.

Martín Ramírez


I
Un día incierto de 1925, Martín Ramírez cruzó la frontera de México a los Estados Unidos. Era un hombre de treinta años y que en su terruño dejaba a una esposa y cuatro hijos. Trabajó en la construcción de vías férreas para la Northern Railroads durante un lustro. Luego Ramírez pasó a ser un homeless. Cuando la policia lo detuvo, no era capaz de articular palabra alguna. Fue encerrado en asilos psiquiátricos, donde pasó los últimos treinta y dos años de su vida en un silencio apenas interrumpido por unos pocos monosílabos. Un caso, según fue diagnósticado, de esquizofrenia catatónica.
II
Esta es más o menos su historia. Nadie seguramente la hubiese recordado de no ser porque en la instiución psiquiátrica Ramírez dibujó profusamente. Muchas de sus creaciones les fueron enviadas a sus parientes, que las destruyeron temiendo que se tratara de materiales contaminados con productos químicos. Pero hoy se conservan centenares de obras suyas, en ocasiones largos pliegos de papel craft, cubiertos con motivos de trenes, automóviles, puentes, edificios, túneles,jinetes y campesinos. El mundo que vivió Ramírez, quizás el que no alcanzaba a traducir con sus palabras. Un profesor universitario de Sacramento, interesado en estudiar las creaciones de los enfermos mentales, pudo percatarse de la intensa expresividad de los dibujos de Ramírez y se dio a la tarea de coleccionar, exponer sus piezas –en muestras personales y colectivas- y estimular su labor.
III
El trabajo de Ramírez me hace pensar en una inocencia a punto de estallar, que parece dar vueltas y vueltas sobre laberintos circulares. Una vitalidad ensimismada, sumergida en una alegría nocturna. Líneas ornamentales, trazadas por un artesano que repite ininterrumpidamente el mismo gesto. Líneas que enclaustran a los pesonajes o que los conducen a oscuras oquedades. El mundo de Ramírez tiene algo de absurdo kafkiano, de infinito en el que no parecen existir salidas. Un mundo distante y cálido, adormecido y vigoroso, infantil y terrible.