18/4/14

¿Quién desvirgó a Ángela Vicario?

Ha muerto Gabriel García Márquez. Debo admitir que el creador de Macondo no figura entre mis autores predilectos. Cien años de soledad me resulta difícil de digerir. Me pareció que a partir de determinado momento el novelista convertía su propia narración en una fórmula bastante banal. Disfruté muchísimo El amor en los tiempos del cólera, si bien mis gustos personales han variado considerablemente desde el momento en que leí la novela, cuando recién acababa de publicarse en La Habana. En cambio, Crónica de una muerte anunciada me parece, todavía hoy, un texto delicioso desde la primera hasta la última página. Hará unos tres años que redacté estas notas sobre la novela. Me gustaría volver a compartirlas aquí, como un tributo al fallecido escritor.


¿Quién desvirgó a Ángela Vicario?

…tenía una manera de hablar que más bien le servía para ocultar que para decir.
Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada.


Hace ya algún tiempo colgué una entrada que llevaba este título. Desde entonces, algunas personas me han pedido que comente sobre indicios que demuestren que, en Crónica de una muerte anunciada, el narrador fue quien inició sexualmente a Ángela Vicario. La interrogante sobre este encuentro sexual queda sin resolverse a lo largo de la novela. García Márquez hizo una parodia del misterio de la Virgen María. Sólo que aquí el enigma de la pérdida de la virginidad no conduce al nacimiento de un Mesías; sino al asesinato de un inocente (en el relato, la muerte de Santiago Nasar se representa con imágenes de sacrificio que guardan correspondencias con algunas descripciones de martirologios).

La pregunta que no inquieta al narrador.

La novela no es sólo una crónica de la anunciada muerte de Santiago Nasar, sino también la oscura historia de una virginidad perdida, igualmente anticipada al lector desde las primeras páginas: 
“Ángela Vicario, la hermosa muchacha que se había casado el día anterior, había sido devuelta a casa de sus padres, porque el esposo encontró que no era virgen”.
También se anticipa la inocencia de Santiago Nasar, aludida ya desde el primer párrafo cuando se habla de sus recurrentes sueños con pájaros, y más adelante, al mencionar la ropa blanca que lucía en el momento en que fue asesinado, al llamársele “ángel” e incluso al mencionar el apego a su madre. Margot, la hermana del narrador, viene a agregar otra referencia: “Por más que volteaban el cuento al derecho y al revés, nadie podía explicarme cómo fue que el pobre Santiago Nasar quedó comprometido en aquel enredo”. Sin embargo, la alusión más directa a la inocencia de Santiago Nassar consiste en el hecho de que, de forma por completo inusual, el joven olvidara llevar sus armas. García Márquez sugiere que Santiago no siente ninguna preocupación  después de la noche nupcial de Román San Boyardo y Ángela Vicario. Ha pasado las festividades de la boda haciendo cálculos sobre los posibles gastos de las celebraciones. Además, imagina que su propia boda será igual de fastuosa. No parece ni siquiera sospechar que la muchacha no sea virgen, ni tampoco parece comportarse cautelosamente ante la posibilidad de que se produzca algún incidente que lo involucre en el por aquel entonces grave delito de ultrajar la honra de una familia.

Los gemelos Vicario asesinan a Santiago Nasar porque suponen que ha tenido relaciones sexuales con su hermana. Pero si Santiago es inocente, como todo parece indicar, entonces ¿quién se acostó con Ángela? La pregunta queda insinuada desde el primer capítulo de la novela. Aparece luego, de forma más explícita, en un par de ocasiones. La formulan los hermanos Vicario y un juez instructor que irrumpe en las páginas finales del libro. Pero nunca está enunciada por el escritor.

En Crónica de una muerte anunciada el autor con frecuencia está dentro y fuera de la historia. Habla, al igual que el narrador en la novela de Proust, indistintamente desde la primera y la tercera persona, como autor y como personaje:
“Me di cuenta que no podía haber un partido mejor que él”, me dijo, “Imagínate, bello, formal, con una fortuna propia a los veintiún años”. Ella solía invitarlo a desayunar en nuestra casa cuando había caribañolas….
Las citas entrecomilladas pertenecen a Margot. El ‘me dijo’ indica que la mujer se dirige al narrador. Sin embargo, en la oración siguiente, con su Ella solía invitarlo a desayunar….se produce un cambio de voz. No ya las palabras pronunciadas por Margot, sino el propio narrador que continúa contando los hechos previos a la muerte de Nasar.
El autor, a medida que indaga, va desarrollando la trama de la novela. Pero no es sólo un cronista que procura recopilar detalles de lo ocurrido. Es también un personaje involucrado en el propio relato que está hilvanando. De hecho, es uno de los amigos más cercanos de Santiago Nasar. Sólo que nadie lo interroga, nadie le pregunta por su visión de los acontecimientos y el lector podría confiadamente dar por sentado que cuenta todo lo que conoce.

¿Por qué, a pesar de interesarse por detalles minúsculos, el narrador no muestra ninguna curiosidad por conocer qué hay detrás de este incidente de la virginidad perdida? Lo que para el lector es un enigma, no lo es para el autor. A diferencia de los hermanos Vicario y del juez instructor, quiénes sí quieren saber quién desfloró a Ángela, el narrador conoce la respuesta. Para él no es ningún secreto ni ningún misterio.


Las dos respuestas de Ángela

Sabemos que Ángela Vicario miente cuando sus hermanos le exigen que diga quién mancilló su honra. Pronunció el primer nombre que le vino a la mente. En la vista sumaria, el juez instructor pregunta quién era Santiago Nassar. En esta ocasión, Ángela responde de manera enigmática. “Nos dijo el milagro, pero no el santo”, le comentan al narrador. Sin embargo, si se acepta que en el juicio la mujer habla bajo el juramento de no mentir ni ante Dios ni ante la ley, hay que convenir que sus palabras, si bien difíciles de interpretar, en principio no deberían ser engañosas:

-Fue mi autor, dice.

¿Por qué esta respuesta equivaldría a decir el milagro, pero no el santo? Por milagro aquí debiera entenderse, desde luego, la pérdida de la virginidad, comparable al ‘milagro’ de la virgen. De manera que Ángela estaría admitiendo que la pérdida de su virginidad no se debió a ningún misterio de la naturaleza, si bien la pregunta de quién la desfloró no consigue resolverse con la respuesta de la joven. La interrogante "¿quién era Santiago Nassar?" que formula el juez de instrucción está enunciada de manera elíptica y debiera entenderse, de un modo más directo, como un “¿Era Nassar tu amante?” A lo cual, Ángela contesta de un modo harto impreciso, que solo incorrectamente podría interpretarse como un “Santiago Nassar fue mi autor” ya que previamente el narrador nos ha dicho que el juez de instrucción no encontró ninguna evidencia de que Santiago Nassar efectivamente hubiese tenido algún contacto sexual con Ángela.  “Fue mi autor”, vendría a ser una respuesta  tan indirecta como la pregunta “¿quién era Santiago Nassar? ”. Frente a la cual la joven replicaría con un “Nassar no fue mi amante. El amante fue mi autor”. Solo de este modo Ángela dice el milagro (hubo un amante), pero no el santo (el nombre que permanece protegido por la palabra “autor”). Sin embargo, al mismo tiempo, Ángela estaría revelando quién fue su amante. 

En la novela Niebla, de Miguel de Unamuno, el protagonista, deprimido, traicionado por su amante y sin saber cómo salir de la situación en la que se encuentra, decide emprender un viaje en tren con el propósito conocer (y asesinar) a Miguel de Unamuno, el autor que ha convertido su existencia en una miseria. El personaje de Niebla tiene conciencia de ser una creación literaria. La respuesta de Ángela podría verse como un recurso análogo al empleado por Unamuno; sólo que ella conoce perfectamente al narrador que está construyendo su historia. Es un primo suyo, al parecer lejano. Fue mi autor también podría ser una manera de señalar y al mismo tiempo proteger a la persona querida, si se entiende como alguien que le dio una identidad o un sentido a su vida. Este es el secreto de Ángela, su historia de amor que nunca llega a confesar. 



Segunda parte.

23 comentarios:

  1. Lo entendi a la perfeccion. Me aliviano entenderlo. El enigma me comia jaja muchisimas gracias

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  2. muchas gracias. Me alegra que el texto le haya servido. Es un libro magnifico. Saludos.

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  3. Yo considero que fue el padre de Ángela. Si lo consideran las pruebas son más evidentes, más grotescas al igual que el tono de la novela. Y se justifican, estas pruebas, sin tener que recurrir a tanta retórica.

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  4. No lo creo. Me parece que fue el padre de Ángela (su autor innegable) ! Se explica incluso con menos retórica y se ajusta al tono grotesco propio del movimiento que vio nacer la obra.

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  5. Hacia el final del libro, el autor y primo de Angela Vicario dice que ni el mismo pudo arrancarle la verdad a ella 23 años después, cuando la encontró en la alta Guajira. "- No le des más vueltas primo - me dijo - fue él.".
    En mi opinión, no fue el autor. Creo que el único que motró culpa fue Cristo Bedoya y su actitud desesperada por salvar a Santiago Nassar.

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  6. pues yo creo que el autor no fue, ya como dicen en el comentario anterior, ni el mismo sabia quien era el de la violación, pero tampoco creo que haya sido cristo bedoya, ya que el era un gran amigo de Santiago nasar, y no lo buscaba desesperadamente por la culpa, si no por su amistad.

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  7. esta novela es algo interesante pero al mismo tiempo confusa puesto que has muchas cosas sin resolver en ella habrá una posibilidad de el mismo GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ nos de el últimos sazón para poder dar el toque al paladar de nuestra necesidad lectora

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    1. Fueron los hermanos al mismo tiempo pero se olvidaron.

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  8. Fue Poncio Vicario, a ello hace alusión el nombre, desde el punto de vista religioso seria como decir que él se láva las manos y se mantiene al Margen de la situación.

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  9. Fue, cura, porque el papa la acompañaba a la iglesia,pero este no veía(era ciego), y por tal razón era fácil que el cura la abusa!!!!!!!!!! Se acuerdan lo pederastas de los curas, y que nadie hasta hacer "poco" habla de de esto.

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